El festival de Cine Europeo de Sevilla está siendo todo un éxito en la edición de este año. Imagináos la escena: un cine comercial con 20 salas, de las cuales 6 se dedican al festival y otras 14 a películas comerciales. Mientras en las salas de cine Europeo se cuelga cada día el cartel de no hay entradas y hay que esperar colas del doble de la longitud del pasillo para acceder a la proyección, en la puerta de acceso a las otras 14 salas apenas hay cinco personas. Cuatro gatos.

Motivos puede haber varios:

  1. El bajísimo precio de las entradas del cine Europeo: 3 euros la individual, 15 euros el abono de 6, 20 euros el pase de estudiante.
  2. El altísimo precio de las entradas del cine cotidiano (USAmericano y Español, en su mayoría): 6 euros la entrada individual.
  3. La enorme variedad temática de las películas Europeas: documentales y docudramas, comedias, cortos, animación, terror y románticas. Y su frescura: actores nuevos, argumentos que no huelen a rancio y que motivan al espectador.
  4. La enorme monotonía de las películas cotidiano: personajes repetidos, tramas repetidas, actores repetidos…
  5. Lo que nos gusta una bulla a los sevillanos. Y allá donde vemos una muchedumbre, allá que nos metemos.

Sea cual sea el motivo, esta semana de cine diferente, provocador y fresco me parece una de las mejores ideas que se han podido tener en Sevilla. Y que dure muchos años.

No os perdáis el comentario de Elenita, que seguro que nos cuenta algo interesante sobre el cine en Alemania.